El lince ibérico. Joya y "recurso" natural de nuestra tierra.
- Francisco M. Valdivia

- hace 2 días
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Hace más de 20 años, Jaén fue uno de los últimos reductos del lince ibérico, una de las especies más emblemáticas de fauna de la península ibérica. Tuvimos el orgullo, privilegio y responsabilidad de ser su último bastión.
A principios de los 2000 quedaban menos de un centenar de linces ibéricos repartidos entre las sierras de Andújar-Cardeña y el Parque Nacional de Doñana. La mayor población (y la más viable genéticamente) era la del noroeste de la provincia jiennense. Saltaron todas las alarmas en España y Europa. Tras complicadas decisiones burocráticas e institucionales, se acordó trabajar "todos a una" salvando barreras políticas e ideológicas, en pos de la salvación de la especie. Desde Europa, España, la comunidad andaluza, el gobierno de Portugal, asociaciones conservacionistas o la propia ciudadanía se unificaron esfuerzos por un fin común mucho más importante que cualquier ego o diferencia: salvar de la inminente extinción al "tigre de Iberia".
El camino desde entonces es ampliamente conocido: creación de centros de cría en cautividad en España y Portugal, seguimiento y refuerzo poblacional, creación de nuevas poblaciones mediante reintroducción, control genético, expansión por "territorios reconquistados" como Murcia, Extremadura, Castilla y León o Aragón... Gracias a todo el trabajo y unión, el resultado en la actualidad es tener un número de linces ibéricos en libertad que ronda los 2.500 ejemplares, en contraste con los menos de 100 de dos décadas atrás. Todo un éxito de la conservación mundial, ¿no?

Pues aún así, no faltan comentarios negativos y destructivos acerca de la historia de "salvación" de la especie, sobre todo centrados en el plano económico. Se escucha y se lee no pocas veces cosas como: "cuánto me cuesta a mi un lince ibérico", "menudo dineral están tirando ahí" o "vaya negocio tienen montado". Obviando las razones éticas, conservacionistas o ecológicas que ya de por sí bastarían para justificar la inversión en salvar a esta (y otras muchas especies) de la extinción, me gustaría dejar esta reflexión acerca del gasto económico en programas de conservación con el lince ibérico.
¿Cuál es el beneficio económico para la sociedad de la recuperación del lince ibérico?
Para empezar me gustaría destacar que la mayor parte del dinero invertido en salvar a la especie provienen de fondos europeos, especialmente de los "Programas LIFE", destinados y reservados para estos fines. Son unos fondos que otorga Europa para la conservación de especies y para la mejora de hábitats que, antes de ser concedidos, pasan por rigurosos controles que aseguren la necesidad de destinar ese presupuesto en una acción concreta.
Un porcentaje de ese presupuesto va destinado a mejorar el hábitat de la especie, hecho que repercute en la mejora de los ecosistemas y de nuestra naturaleza, para el disfrute no solo del lince ibérico, sino de multitud de especies, de la agricultura, ganadería y del ser humano. Conseguir ecosistemas más equilibrados y funcionales redunda en beneficio multifactorial. Un ecosistema más equilibrado va a ser atacado por menos plagas y enfermedades, va a mantener a los herbívoros en mejores proporciones mejorando la regeneración de la vegetación, va a ser más resistente frente al cambio climático o eventos naturales extraordinarios, etc... Lo cual nos va a ahorrar enormes cantidades de dinero a largo plazo en otros trabajos e intervenciones artificiales que busquen reequilibrar esos desajustes derivados del desequilibrio previo.

Otra buena cantidad económica va destinada a los sueldos de las personas que trabajan directamente en esos proyectos de conservación. Esas personas consiguen así trabajo en zonas rurales donde el mismo escasea, ayudando a fijar población local, aumentar la demografía del entorno, entrar en la rueda de comercio local y reinvirtiendo ese sueldo en el territorio. Este hecho es vital en el actual contexto de despoblamiento que sufren muchas áreas de lo que hoy llamamos la "España vaciada" y que tienen tendencias regresivas en cuanto a su población. Existen nuevas poblaciones de linces o centros de cría en lugares en proceso de despoblamiento humano severo como zonas de Extremadura, Sierra Morena o los campos de Castilla. El hecho de que esos puestos de trabajo ayuden a que familias enteras puedan asentarse en esas regiones es siempre positivo para la economía local. ¿Quién nos iba a decir que ayudaríamos al lince a asentarse en nuevos territorios y ellos a su vez harían lo mismo con nosotros?
Buena parte de los presupuestos LIFE acaban en obras, empresas o comercios ya existentes de las zonas con nuevas poblaciones de linces. En muchas ocasiones se llevan a cabo importantes proyectos como construcciones de infraestructuras en carreteras, centros de cría, cercados, tratamientos selvícolas, repoblamiento de conejos... Para ello es necesario contratar los servicios de numerosas empresas locales de mediano y pequeño tamaño que se encargan de llevar a cabo esos trabajos. Volvemos a la misma idea de antes, en zonas rurales, estas obras o licitaciones traen riqueza a los pueblos del entorno y ayudan en la creación de puestos de empleo temporales o indefinidos. Por citar algunos ejemplos de los innumerables beneficiarios de estos trabajos: cuadrillas forestales, obreros de la construcción, explotaciones ganaderas, herreros, fontaneros, electricistas, empresas de vigilancia, etc. Múltiples son los oficios y profesiones que han ayudado en la conservación del felino y viceversa...

Mención aparte merece el papel que cumple la presencia del lince ibérico como foco de atracción de visitantes. Cada vez está más en auge el turismo de naturaleza y de observación de fauna. Muchas personas visitan enclaves naturales y rurales con el objetivo principal de observar o fotografiar a especies emblemáticas de fauna y flora. En nuestro país contamos con especies amenazadas con mucho atractivo para el observador naturalista, además del lince: el lobo ibérico, el oso cantábrico, el quebrantahuesos, el buitre negro o el águila imperial ibérica son solo algunos de los ejemplos de especies que atraen a numerosos visitantes cada año desde todas las partes del mundo. Turistas que muchas veces tienen un alto poder adquisitivo, dejando importantes cantidades de dinero en sus visitas. Las empresas locales de turismo de naturaleza que guían al visitante por nuestro territorio para avistar estos animales en su hábitat natural e interpretar el entorno se están haciendo un hueco cada vez más destacable en nuestra economía. Estas empresas contratan personal local cualificado y son igualmente regentadas por personas del lugar. Vuelven a ser elementos clave en la fijación de población, dinamización de la economía y aumento de la oferta de servicios en zonas rurales.

Estos son solo algunos de los beneficios e impactos económicos positivos de la presencia y recuperación del lince ibérico en nuestros campos. Aún así, es infinitamente más importante su conservación solo por el mero hecho de su derecho a existir y por el importante papel como superdepredador en el ecosistema. Pero en este caso quería centrarme en el impacto económico, quizás para responder a aquellas voces que "claman por el gasto excesivo" que su recuperación ha conllevado. Desgraciadamente parece que vivimos en un mundo en el que hay que hablar continuamente del "impacto económico" o de "recurso" para llamar la atención sobre ciertas problemáticas.
Espero con este post haber hecho recapacitar un poco sobre esta temática. Cuestionar de forma constructiva cómo se invierten y gestionan los fondos europeos, estatales o autonómicos es positivo y siempre hay que ser crítico con nuestras instituciones; es parte del camino para avanzar. En cambio, hacerlo desde el desconocimiento, llevados por la manipulación de ciertos sectores o sin habernos detenido previamente a informarnos, escuchar y reflexionar, no conduce más que a la confusión, a generar ruido y a errar las conclusiones.

¡Qué bien post! Ánimo en este bonito proyecto.